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Opinión

Columna de opinión: Camilo Bass académico programa Salud y Comunidad

Atención primaria y estrategias comunitarias, para salir fortalecidxs de esta crisis.

Camilo Bass, académico Programa Salud y Comunidad, Escuela de Salud Pública Universidad de Chile

Camilo Bass, académico Programa Salud y Comunidad, Escuela de Salud Pública Universidad de Chile

Cobra importancia la sinergia que se puede producir en la interrelación de los/as trabajadores de salud con la ciudadanía.

En relación a la situación por la que se encuentra atravesando actualmente el mundo, parece importante compartir aprendizajes en torno a las pandemias como fenómenos sociales que deben enfrentarse colectivamente. Además, que no ha existido una estrategia única para afrontarla, sino que cada país ha optado en función de su contexto político, social y cultural. Por otro lado, es fundamental la relevancia del manejo de la información y comunicación efectiva. Así como la determinación social de salud, que influye de manera definitiva en el desarrollo de la crisis, las diferentes maneras de organización comunitaria y las actividades que realiza la Atención Primaria de Salud (APS).

De manera solidaria y con cierta frustración, colegas de otras latitudes nos revelan algunos errores cometidos, como las nefastas consecuencias de las políticas de ajuste que han debilitado los sistemas de seguridad social, la consideración de los establecimientos hospitalarios como en el centro del sistema de respuesta (a diferencia de otras estrategias sociales) o descuidar lugares de confinamiento de personas como las residencias de personas mayores. Por lo que el mensaje cada vez se repite con más frecuencia (al parecer aún sin la suficiente fuerza como para impactar en actuales tomadores de decisiones): para enfrentar la pandemia se deben fortalecer las clásicas funciones de la APS (promoción, prevención, tratamiento y rehabilitación) y apoyar las estrategias desarrolladas por las comunidades.

En cuanto a la APS de nuestro país, en la década de los 80, como consecuencia de las reformas impulsadas por la dictadura, se modificó el rol y la importancia del Estado, promoviendo el sector privado. Se comenzó el traspaso de la administración de establecimientos de nivel primario de atención a las municipalidades1 . Esta medida habría sido ideada como una manera encubierta para iniciar la privatización del sistema de salud, ya que luego de la entrega de los consultorios a los municipios, se podría realizar la transferencia a privados2 . Por otra parte, se produce la separación de una porción de la salud del gobierno central, lo que origina una inequidad entre unos pocos municipios con más recursos en desmedro de la mayoría pobre. Posteriormente, los dogmas de la nueva gestión pública, alejan a los equipos de atención primaria de una de sus principales funciones: trabajar con y para la comunidad. Para llenar de metas de cumplimiento de números de atenciones, sin una necesaria lógica sanitaria que impacte en el nivel de salud de la población.

Por lo tanto, hoy la APS efectivamente es más necesaria que nunca, ya que la interrelación entre la comunidad y los equipos de salud es muy relevante para el éxito de la implementación y desarrollo de las políticas de salud a nivel local. En este sentido, cobra importancia la sinergia que se puede producir en la interrelación de los/as trabajadores de salud con la ciudadanía, la que debe contar con mecanismos efectivos de participación vinculante en la toma de decisiones y de fiscalización de la utilización de los recursos en salud, buscando una gestión triestamental.

Se requiere una profunda transformación del sistema de salud chileno, con financiamiento solidario y provisión de servicios de calidad en la red asistencial pública, que resuelva efectivamente los problemas de salud de la población en todos sus niveles. El Sistema de Salud debe orientarse desde una perspectiva multisectorial, considerando el enfoque de la determinación social de salud, para resolver de forma integral los problemas presentes en el estado de salud de la población, con una APS fuerte.

Por lo tanto, en este contexto donde durante más de 45 años la sociedad chilena ha estado obligada a caminar por las veredas del neoliberalismo, con desigualdad y exclusión, se hace necesario trabajar la capacidad de alianzas de los movimientos políticos, sociales y comunitarios, para llevar a cabo las transformaciones necesarias, bajo los principios de universalidad, solidaridad, equidad, integralidad y gratuidad, mediante un nuevo Servicio Nacional o Sistema Universal de Salud, que nos permita salir fortalecidxs de esta crisis.

1 Bustos, R. La Reforma de la Salud en América Latina: ¿Qué Camino Seguir? (la experiencia chilena). Colegio Médico de Chile; 1998.
2 Salinas, H., Lenz R. Las NO reformas de salud en Latinoamérica, razones que explican su fracaso. Editorial Andros. Santiago de Chile. 1999.

Camilo Bass, académico Programa Salud y Comunidad, Escuela de Salud Pública Universidad de Chile

Martes 5 de mayo de 2020

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