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Escuela de Salud Pública

"El aborto debe ser permitido bajo demanda, sin ninguna justificación, hasta por lo menos 12 semanas"

Pierre  Arnaud Perrouty, abogado especializado en DD.HH.

Pierre- Arnaud Perrouty, abogado especializado en DD.HH.

El proyecto de despenalización del aborto en 3 causales quedó fuera de las prioridades legislativas del mes de marzo. El belga Pierre Arnaud Perrouty, director del equipo europeo e internacional del Centre d'Action Laïque (CAL), presenta aquí sus principales argumentos a favor de la interrupción del embarazo.

El abogado, especializado en Derechos Humanos, quien participó en la última versión de la III Jornada de Derechos Humanos y Salud Pública organizada por la ESP, asevera que “es importante cambiar la ley sobre el aborto en Chile. En cada país donde hubo un intento de liberalizar el aborto, la iglesia católica luchó duramente para oponerse a ella. Cuando se dan cuenta de que no tienen el peso político para evitar que suceda, utilizan otras estrategias, como exigir una excepción para la objeción de conciencia. Esto no quiere decir que no sea legítimo tener en cuenta la conciencia de los médicos, pero esto debe ser regulado para establecer límites claros para proteger los derechos de las mujeres”, afirma.

Respecto al texto que fue enviado al parlamento en enero de 2015, su primera impresión es que “el proyecto de ley es demasiado restrictivo. Hoy en día, muchos países tienen opiniones más liberales sobre el aborto. Si el objetivo del proyecto es defender la conciencia, la autonomía y la libre elección de las mujeres, entonces debe permitir el aborto más allá de estas tres causas. Estas tres situaciones son excepcionales y sitúan a las mujeres en una situación muy difícil. Así que permitirles terminar un embarazo en tales casos es lo mínimo para cumplir con los estándares internacionales. Pero no es suficiente si realmente quiere respetar la autonomía de las mujeres. El aborto debe ser permitido bajo demanda, sin ninguna justificación, hasta por lo menos 12 semanas”, declara.

Por otra parte, releva que “el proyecto de ley está proporcionando un marco interesante para regular la objeción de conciencia. La experiencia demuestra que la objeción de conciencia debe ser limitada para proteger los derechos de las mujeres. En este sentido, el hecho de que sólo los médicos que realizan el aborto, pueden objetar (no instituciones), la obligación del médico de declarar la objeción por adelantado y la obligación del hospital de referirse a otro médico que realizará el aborto. Todos van en la dirección correcta. En muchos países, como en Bélgica, por ejemplo, la objeción no está regulada, lo que puede conducir a problemas”, enfatiza.

Por ello, para el abogado “el principal reto es tener una ley más liberal para permitir el aborto a petición, no sólo en tres casos. Respecto a la objeción de conciencia, será importante vigilar de cerca quiénes son los objetos y cómo: ¿verdaderamente médicos? ¿Cuántos? ¿Es efectivo el sistema de referencia? ¿Qué pasa con las mujeres que viven en zonas rurales remotas? Permítanme darles un ejemplo. La ley en Italia es muy similar a la ley chilena, con el mismo tipo de límites a la objeción de conciencia. Así que parece bien en el papel. Pero sobre el terreno, la realidad es diferente: en 2013, hubo un 70% de los médicos objetando, con picos en el 91% en la región de Roma (Lazio). Y los números siguen subiendo. La situación es tal que los doctores que no se oponen han establecido una liga de ‘médicos que no objetan’. Esto es muy preocupante”.

-En Chile, el Hospital de la PUC ha planteado que sus médicos son objetores de conciencia en caso de descriminalización del aborto en las tres causas, pero pretenden recibir fondos del Estado. ¿Qué cree que impone a todos los médicos de una institución ser objetores de conciencia?

-Esto estaría claramente en contra del proyecto de ley tal como existe. Sólo los médicos individuales pueden objetar, no instituciones. Dicho esto, no me sorprende la posición de la PUC, ya que hay un esfuerzo global de la iglesia católica para reclamar un ‘derecho universal a la objeción de conciencia’. Esta es una estrategia global para tratar de socavar las leyes que les disgustan, sobre todo las leyes ‘éticas’ sobre el aborto, la fecundación in vitro, la eutanasia, etc. Es paradójico recibir fondos del Estado y llamar a no respetar la Ley. Los hospitales que anuncien que van a objetar como instituciones no deben recibir dinero público.

El profesional señala que actualmente no existe una experiencia modelo en esta materia. “En Suecia, por ejemplo, la ley sobre el aborto es muy liberal y no hay posibilidad de que los médicos se opongan. Esto es probablemente demasiado extremo. Por otra parte, si no se regula estrictamente el uso de la objeción de conciencia, si no se controla la situación sobre el terreno, se terminan con situaciones como en Italia, lo que no es aceptable. No es fácil lograr un equilibrio entre los derechos de las mujeres y la conciencia de los médicos, pero creo que el uso de una cláusula de conciencia nunca puede socavar el derecho de las mujeres. Los médicos están en una relación de poder con sus pacientes, que les da una responsabilidad especial. Así que si hay una carga vinculada a la objeción, debe descansar en el objetor (el médico), nunca en las mujeres”.

Por Sandra Vargas Bravo

Lunes 6 de marzo de 2017

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