Opinión

Columna de opinión:

Vapeadores: riesgo reducido sigue siendo riesgo a la salud

Según la profesora María Paz Bertoglia, ya existe evidencia que estos nuevos dispositivos de tabaco son dañinos para la salud e ineficaces como estrategia para dejar el cigarrillo.

Según la profesora María Paz Bertoglia, ya existe evidencia que estos nuevos dispositivos de tabaco son dañinos para la salud e ineficaces como estrategia para dejar el cigarrillo.

La Organización Mundial de la Salud ha sido clara advirtiendo que todas las formas de consumo de tabaco son nocivas, incluidos estos nuevos productos que se presentan como de  riesgo reducido .

La Organización Mundial de la Salud ha sido clara advirtiendo que todas las formas de consumo de tabaco son nocivas, incluidos estos nuevos productos que se presentan como de "riesgo reducido".

A propósito del proyecto de ley presentado por el Ministerio de Salud que regula a los vaporizadores y cigarrillos electrónicos, impidiendo su venta a menores y restringiendo la publicidad y su uso en lugares públicos cerrados, María Paz Bertoglia Arredondo, Magíster en Epidemiología y en Bioestadística, y académica de la Escuela de Salud Pública de la Facultad de Medicina, alerta en la siguiente columna sobre el uso de este tipo de dispositivos. "Los nuevos productos de tabaco no deben publicitarse como de 'riesgo reducido', sino que debe transparentarse que son productos dañinos para la salud", advierte.

La industria tabacalera ha diseñado nuevos productos para manipular la percepción de riesgo de la ciudadanía. Esto es una estrategia conocida desde la incorporación de los filtros y el uso de terminología falsa como los conceptos “light” o “suave”, términos que han sido prohibidos en muchos países, incluido el nuestro, pues solo se usan para vender más cigarrillos a costa de manipular la percepción de su daño a la salud.

Las evidencias son claras: los nuevos productos de tabaco, ya sean los calentados (PTC) o los cigarrillos electrónicos o vapeadores (SEAN: sistemas electrónicos de administración de nicotina, SSSN: sistemas similares sin nicotina) no deben publicitarse como inocuos ni deben ser indicados como alternativas terapéuticas para dejar de fumar, pues ya existen evidencias sobre el daño a la salud como consecuencia de su uso, sobre su inefectividad como estrategia para dejar de fumar, y porque su publicidad como “producto de riesgo reducido” normaliza su uso en adolescentes.

La Organización Mundial de la Salud ha sido clara al respecto, y luego de revisar las evidencias científicas ha declarado que: todas las formas de consumo de tabaco son nocivas, incluido los PTC; el tabaco es intrínsecamente tóxico y contiene carcinógenos, incluso en su estado natural; los PTC deberían estar sujetos a las medidas normativas y reglamentarias aplicadas a los demás productos de tabaco, en consonancia con el Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco; y que los cigarrillos electrónicos no son inocuos y su comercialización debe ser regulada.

Desde la academia, se hace un llamado a la comunidad para tener precaución en relación al uso de estos dispositivos, que han confirmado ser dañinos para la salud y no han logrado demostrar su efectividad como terapia de cesación.

Hoy en nuestro país, existen tres proyectos de ley y una moción parlamentaria que buscan proteger la salud de la población mediante la regulación de estos productos. El último proyecto, presentado el día martes 3 de septiembre por parte del Ministro de Salud, homologaría los cigarrillos electrónicos a las regulaciones del cigarrillo tradicional, tanto los vapeadores con y sin nicotina (prohibición de venta a menores de edad, impuestos, advertencias sanitarias, regulación comercialización, distribución y publicidad), y también prohibiría el uso de aditivos saborizantes, que son incorporados para captar la atención de público infantil y muchos de ellos son tóxicos.

Los nuevos productos de tabaco no deben publicitarse como de “riesgo reducido”, sino debe transparentarse que son productos dañinos para la salud y debemos propiciar la modificación de las regulaciones nacionales para avanzar en el control de tabaco y la protección de la salud pública.

Texto: María Paz Bertoglia Escuela de Salud Pública Facultad de Medicina Prensa UChile

Lunes 9 de septiembre de 2019