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Opinión

Propuestas para su fortalecimiento y modernización

Dr. Óscar Arteaga

Dr. Óscar Arteaga

Nuestro país necesita abordar el tema desde una perspectiva de Redes Integradas de Servicios de Salud, opina el profesional de la Universidad de Chile.

Por Dr. Óscar Arteaga, director Escuela de Salud Pública, Facultad de Medicina Universidad de Chile

Los problemas que tiene el sistema de salud chileno en relación con aseguramiento y financiamiento, incluyendo las inequidades público-privadas, así como las discriminaciones por riesgo, sexo y edad, han sido ampliamente diagnosticados. La discusión sobre el aparato prestador, sin embargo, ha sido menos abordada, especialmente en términos de los desafíos que significaría su modernización.

Al analizar nuestro sistema asistencial, lo primero que debemos hacer es dejar claro que se trata de un sistema de redes conformado fundamentalmente por prestadores públicos. En efecto, las 6.292 camas que constituyen la oferta asistencial de las 83 clínicas privadas que existen en Chile, solo contribuyen con un 16% al total de 39.500 camas que tiene el país. A nivel de atención ambulatoria, los aproximadamente 25 millones de atenciones médicas otorgadas por prestadores privados al año, solo se aproximan a la mitad de las atenciones médicas que realizan establecimientos públicos de atención primaria y hospitalaria que, en su conjunto, conforman el Sistema Nacional de Servicios de Salud (SNSS). Habrá que convenir, entonces, en que el sistema de salud es básicamente público y que el desafío es, por lo tanto, cómo lo fortalecemos y modernizamos.

La propuesta que hacemos desde la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile es desde una perspectiva de Redes Integradas de Servicios de Salud, la que considera cuatro ámbitos fundamentales: modelo asistencial; gobernanza y estrategia; organización y gestión; y asignación de incentivos. La perspectiva también contempla participación social amplia y acción intersectorial con enfoque de determinantes de la salud y equidad.

Algunas propuestas orientadas a modernizar las redes asistenciales públicas de salud pueden resumirse en los siguientes términos:

  • La conducción política, expresada en el ejercicio de la función de rectoría, corresponde al nivel central y regional del Ministerio de Salud. Esto implica establecer reglas del juego para los actores públicos y privados. Se requiere, sin embargo, que exista un nivel central del aparato prestador público de salud cuya especificidad sea la conducción estratégica del SNSS, con las redes y establecimientos que conforman el sistema.

Lo anterior implicaría constituir un nivel central del SNSS, fuera de la gestión directa del Ministerio de Salud, para fortalecer la estabilidad del sistema y un manejo del conjunto del aparato público prestador con criterios profesionales y técnico-sanitarios. Planteamos que este nivel central del SNSS sea un Consejo Nacional, conformado por profesionales de reconocido prestigio técnico, que integren el Consejo por determinado periodo y cuyo nombramiento sea ratificado por el Parlamento.

  • Es entendible que las direcciones de organismos autónomos del SNSS de carácter político estratégico (Instituto de Salud Pública, FONASA, Superintendencia de Salud, CENABAST), sean cargos de confianza del gobierno de turno. Esto no los exime de que quienes los sirvan tengan competencias técnicas. Sin embargo, a los demás cargos ejecutivos, incluyendo direcciones de Servicios de Salud y de establecimientos hospitalarios y ambulatorio, se debería acceder mediante concursos públicos, haciendo realidad la promesa no cumplida de la alta dirección pública, posibilitando así una efectiva carrera de desarrollo profesional.
  • Construir redes integradas de servicios que incluyan hospitales y atención primaria, lo que implica abrirse a desmunicipalizar y que los Servicios de Salud asuman la atención primaria. También se podría considerar que instituciones públicas o privadas sin fines de lucro, como las universidades del CRUCH, puedan hacerse cargo de la gestión de algunas de estas redes.

  • La Atención Primaria se debe fortalecer con enfoque de salud familiar, mejorando decididamente su capacidad resolutiva.

  • Fortalecer la gobernanza de las redes creando consejos de hospitales, o redes, con participación ciudadana, es decir, con representantes municipales, organizaciones sociales, representantes de gobiernos regionales, etc. Los profesionales seleccionados para desempeñar los cargos directivos de establecimientos asistenciales o redes, debieran rendir cuentas a estos Consejos.

  • Contar con un sistema de información nacional e integrado de salud con acceso en cualquier punto de la red.

El centro de desarrollo de las redes públicas integradas debe ser, necesariamente, la calidad y seguridad para los pacientes, teniendo el buen trato valor central.

El nuevo gobierno ha priorizado cambios estructurales que incluyen el sistema tributario, educación y reformas constitucionales.

Es entendible, por razones de factibilidad, que no se hayan incluido propuestas de transformación sectorial en salud.

Sin embargo, nada inhibe la posibilidad de abrir una discusión que permita ir avanzando en consensos básicos sobre los cambios que requiere nuestro sistema de salud para contribuir a que el país efectivamente pueda avanzar hacia el desarrollo.

Viernes 12 de septiembre de 2014

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